Salvatore, un exitoso director de cine regresa a su puebloSicilia, después de más de 20 años de ausencia, tras enterarse del fallecimiento de su viejo amigo Alfredo, proyeccionista del cine cuando él era un niño. Alfredo deja a Salvatore además de profundos e inolvidables recuerdos, esta cinta que van a ver a continuación.
Hoy es viernes, y como cualquier otro día, un buen momento para ponerse amoroso, qué les pareció esta colección de besos, apasionados, tiernos, enamorados.
Esta no es más que una invitación a jugar
a reproducirlos
a regalarlos
a venderlos
a ofrecerlos
a consentirlos
a pedirlos
a darlosó a dártelos
a suplicarlos
a robarlos
a arrebatarlos
a posar frente a un espejo poniendo cara de que te van a besar
a soñar a cuántos o a cuántas podrías besar así
a ensayarlos para que cuando des el primer beso salga perfecto
a quedar agotados después de un montón de besos
a pedir besos en las fronteras en vez de documentos
El libro ?The Hundredth Monkey? (El Centesimo Mono) por Ken Keyes, describe un proyecto de investigación científica de 30 años en el mono japonés, Macaca fuscata. La isla de Koshima en Japón alberga una colonia salvaje y los científicos les estaban dando batatas (papa dulce) que les lanzaban a la arena. A los monos les gustaban las batatas, pero no la arena y la tierra. Una hembra de dieciocho meses a la que llamaron Imo se dio cuenta de que podía resolver el problema lavando las batatas.
Ella le enseñó su truco a su madre. Sus compañeros de juegos también aprendieron esta nueva forma y se la enseñaron a su vez a sus madres. Pronto todos los monos jóvenes lavaban sus batatas, pero solo los adultos que imitaron a sus hijos aprendieron este comportamiento. Los científicos registraron esos eventos entre los años 1952 y 1958.
Entonces, de pronto, en otoño de 1958, los pocos monos que hacían esto en la isla de Koshima llegaron a una masa crítica, que el Dr. Watson colocó arbitrariamente en el numero 100 ¡y bingo! ? casi todos los monos en la isla comenzaron a lavar sus batatas sin ninguna influencia posterior. Si esto solo hubiera pasado en esa isla, probablemente habrían discernido que existía alguna forma de comunicación y la hubieran buscado. Pero simultáneamente, los monos en las islas de alrededor también comenzaron a lavar sus batatas. Incluso en la isla principal de Japón, en Takasakiyama, los monos estaban lavando sus batatas. No existía una forma posible para que estos monos se hayan comunicado de ninguna forma que conozcamos.
Pero este extraño contagio no sólo funciona con animales, también tiene lugar con cristales. Algunas sustancias son muy difíciles de cristalizar en el laboratorio. Pero tan pronto como un laboratorio tiene éxito en la tarea, la sustancia en cuestión comienza a cristalizar con mucha mayor facilidad en otros laboratorios alrededor del mundo.
Por lo tanto, cuando un determinado número crítico logra la conciencia (?masa crítica?), esta nueva conciencia se puede comunicar de una mente a otra... cuando apenas un número limitado de personas conoce una nueva forma, ésta sólo es propiedad cociente de esas personas. Pero hay un punto en el cual, cuando una sola persona más sintoniza esa nueva conciencia, el ?campo? se refuerza de tal manera que esta nueva conciencia la adquieren casi todos.
Imagina lo que podemos lograr si alcanzamos la ?masa crítica? para la paz, la alegría, la salud, el amor... la ?buena onda?!!
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