El cuento del Pescador

La disputa entre el hacer, tener y ser
Al principio de nuestras vidas hacemos: estudios, una carrera, un trabajo, un matrimonio, una familia, dinero...
Con lo que tenemos: un auto, una casa, una posición social, comodidades, reconocimiento...
Para que al final de nuestras vidas, cuando ya casi no nos quedan fuerzas y el vigor no es el mismo, nos ocupamos de ser; para entonces ya estamos jubilados, los hijos se fueron de casa y nos sobra el tiempo, nos reencontramos con nosotros mismos, descubrimos quienes somos, hacemos lo que realmente queremos, disfrutamos de la vida, andamos sin prisa y el tiempo nos alcanza para todo, nos sentimos dueños de nosotros mismos...
La propuesta es vivir la vida desde el "ser"; así, el "hacer" y el "tener" vendrían a nosotros de manera natural, fácil y sin esfuerzo.
La disputa entre el hacer, tener y ser Al principio de nuestras vidas hacemos: estudios, una carrera, un trabajo, un matrimonio, una familia, dinero... Con lo que tenemos: un auto, una casa, una posición social, comodidades, reconocimiento... Para que al final de nuestras vidas, cuando ya casi no nos quedan fuerzas y el vigor no es el mismo, nos ocupamos de ser; para entonces ya estamos jubilados, los hijos se fueron de casa y nos sobra el tiempo, nos reencontramos con nosotros mismos, descubrimos quienes somos, hacemos lo que realmente queremos, disfrutamos de la vida, andamos sin prisa y el tiempo nos alcanza para todo, nos sentimos dueños de nosotros mismos... La propuesta es vivir la vida desde el "ser"; así, el "hacer" y el "tener" vendrían a nosotros de manera natural, fácil y sin esfuerzo.

El cuento del pescador

Encontrábase un pescador sobre su barco, feliz tomando el sol, aprovechando los últimos rayos de la tarde que ofrecía una majestuosa puesta de sol en el horizonte. Cuando de pronto se acerca otro pescador en su barco. Era una embarcación realmente grande, con motor, enormes redes sintéticas y elegantes decorados. Evidentemente no era una embarcación común ni mucho menos asequible por la mayoría de los pescadores del sector. Este hecho no sorprendió de sobremanera al pescador que descansaba, el cual se incorporó somnoliento restregándose los ojos para mirar con mayor detenimiento al dueño de tan elegante barcaza. Al cruzarse las miradas el primero dice:

pescador 1

- Saludos, es una linda tarde ¿no?. A lo que el interpelado respondió con tono amable - Así es, muy buena en efecto, pero ¿no sería mejor si estuvieses pescando en vez de perder el tiempo tumbado al sol dejando que la vida se te vaya? - Oh no, no es necesario, ya pesqué lo que necesitaba para hoy, he cumplido con mis labores diarias y estoy tomándome un merecido descanso. - Aún así queda bastante día -respondió el pescador un tanto irritado- y podrías aprovechar para pescar más y tener ganancias extra. - ¿Para qué? - No lo sé, quizá para comprar un motor e ir mar adentro, conseguir más peces, luego con las ventas comprar una red sintética y atrapar aún más peces, con esas ventas más unos años de ahorros lograrías comprar otro bote, contratar personal, hacerlo trabajar y así sucesivamente armar una flota de barcos pescadores. - Oh, ¿y luego qué? - Luego podrías disfrutar tu vida, claro. - Y ¿qué te parece que estoy haciendo en este mismo momento?

pescador 2

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS
Cerrar